supermercado

Una mañana cualquiera, de un domingo cualquiera. Apetece un desayuno largo y pausado, pero se ha terminado el café… Suerte del “paqui” -o sea, colmado paquistaní- de la esquina, permanentemente abierto para cubrir el imprevisto de turno. Te sobrepones a la pereza y bajas sin pensarlo dos veces a por el paquete en cuestión; se trata de volver cuanto antes para seguir con el guión de desayuno previsto como si aquí no hubiese pasado nada. Pero esta vez sí que ha pasado algo. El dependiente de siempre no se ha limitado únicamente a sonreír y dar los buenos días. Ante la espontánea pregunta de si no tiene ningún día de descanso, ha contestado tímidamente: “Sí… pero prefiero venir a trabajar”. ¿…? La incredulidad ha durado sólo un instante, justo lo que ha tardado el joven paquistaní en añadir, con gesto avergonzado, que fuera de la tienda no logra sentirse a gusto… “No queda bien que pasee solo”, dice. Se siente observado y nota como su simple presencia suele suscitar recelo y desconfianza. Y por si esto fuera poco, se resigna entendiendo que la gente pueda asociarle a él y a sus paisanos con el fantasma de la psicosis terrorista. Es por todo ello que la tienda le da seguridad y le permite relacionarse, aunque sólo sea cruzando un par de palabras… Muchos podrán pensar que ésta es sólo una más de las muchas historias de intolerancia que ya hace tiempo que nos hemos acostumbrado a ir leyendo en los periódicos. Sin embargo, por mucho que a menudo veamos estas historias como algo ajeno a nuestra realidad, por mucho que nos cueste reconocerlo, estas cosas pasan cotidianamente mucho más cerca de lo que nos pensamos y quizás sí que podemos poner algo más de nuestra parte. Ya sea un posicionamiento más firme, más conciencia o empezar a desterrar los recelos injustificados… Hoy lo ha vivido de cerca mi pareja y mi despreocupada visión sobre el alegre chico “paqui” de la esquina, de veras que ha cambiado.

Article “Racisme a casa?” · Més informació (“Raval, per la pau”):

A principis de març es va realitzar a la la Facultat de Geografia i Història de la UB un acte en relació a les detencions de ciutadans pakistanesos del Raval que es van produir ja fa un any. Després de l’11-S a Nova York, l’11-M a Madrid i el 7-J de Londres, amb aquelles detencions es va arribar a parlar d’un 19-G a Barcelona, però després de la fogonada -sensacionalista- del primer titular, aquelles acusacions s’han esvaït com un terrós de sucre. Ara bé, malgrat tot, els veïns del Raval segueixen empresonats.

L’embogida guerra preventiva de Bush va arribar també a Catalunya… Ara que l’Obama ha dit que tancarà Guantànamo, estaria bé no deixar de preguntar-nos què passa amb la mena de Guantànamo local que tenim a casa nostra…

Des que es va portar a terme l’operació antiterrorista del 19 de gener de 2008 , en la qual de 14 detinguts van ser finalment imputats nou ciutadans d’origen pakistanès i dos d’origen indi, tots de religió musulmana, les acusacions contra ells s’han anat esfondrant una darrere d’una altra davant l’absoluta falta de proves.

Començant pel supòsit atemptat contra el transport públic amb el qual es va voler estremir i atemorir a l’opinió pública, i acabant per la filmació en la qual un suposat grup armat pakistanès reivindicava un atemptat a Barcelona com si d’un fet consumat es tractés, les més espectaculars i gravíssimes imputacions realitzades contra els acusats s’han demostrat no tenir cap prova.

La destitució al juny de l’any passat dels responsables del CNI que van forçar aquesta operació, confirma també la fragilitat del procés judicial. Enfront de les acusacions no fundades, la comunitat pakistanesa i immigrant de Barcelona i nombroses organitzacions autòctones; s’han manifestat repetides vegades en rodes de premsa, manifestacions i tot tipus d’actes públics defensant la presumpció d’innocència dels acusats.

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