Mideast Qatar Arab Summit 

 

La Cumbre árabe de DOHA ha terminado en un rotundo fracaso y elevando la inutilidad oficial árabe hasta cuotas dignas del libro Guinness. Basta con decir que la Cumbre finalizó de modo sorpresivo, veinticuatro horas antes de lo previsto.

 

 

 

 

 

El diario árabe de edición internacional, Asharq Al-Awsat, Titulaba a toda página : “La cumbre de Doha acaba inesperadamente”. Lo único que destacaban los medios de comunicación árabes que cubrieron la cumbre era el llamado “ambiente de reconciliación” que reinaba, según estos medios, en esta reunión panárabe a la que asistieron sólo 13 de los 22 caudillos árabes.

 

En realidad, de reconciliación nada de nada ya que la única que fue mencionada era la del rey de Arabia Saudí y el líder libio Muammar Gaddafi. La pretendida reconciliación de estos dos hombres ocupó más del 50 por ciento de la cobertura informativa de las televisiones árabes, que con dificultades encontraban otro tema merecedor de ser enfocado informativamente. El otro 50 por ciento lo repartía el respaldo de la cumbre al presidente de Sudán, Omar Al Bashir, enfrentado al Tribunal Penal Internacional que exige su detención y otros temas.

 

En cuanto a la cuestión palestina la cumbre fue capaz, y… “tiembla Israel”, de señalar, en el comunicado final, que la iniciativa de paz árabe, esa que nació en la cumbre de Beirut de la mano de Arabia Saudí, hace 4 años, no estará definitivamente sobre la mesa. Pero los caudillos reunidos no han querido ponerle a Israel límite alguno en el tiempo para aceptar o rechazar definitivamente esa iniciativa, que en el fondo interesa a Israel como a un loro un yogurt desnatado.

 

Otros temas como Líbano, Irak y las relaciones con Iran fueron despachados a modo de ejercicios de composición en un aula de lengua.

La verdad es que en vez de una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, aquello parecía ser un circo de pueblo. Cuando los jefes de delegaciones tomaban la palabra para ya dar por finalizada la cumbre, y cuando parecía que Gaddafi y Abdullah de Arabia se habían reconciliado con un encuentro celebrado a bombo y platillo, el lider libio, como Pedro por su casa, interrumpía al presidente de la Cumbre, Hamad Ben khalifa Al Thani, quien intentó reiterada y desesperadamente retirarle la palabra y hacerle respetar el orden de la reunión. Gaddafi, haciendo caso omiso al presidente, decía lo siguiente: “Hermano Abadullah, seis años llevas temiendo y escapando del cara a cara”. Y agregó, dirigiéndose al monarca saudí: “Quiero tranquilizarte, para que no tengas miedo y decirte que después de seis años, en los que quedó probado que tu eres el que tienes a la mentira a tus espaldas y la tumba delante de ti, y que tu eres quien fabricó el Reino Unido y tu protectora es Estados Unidos”. Gaddafi respondía así a palabras que en la cumbre árabe de Sharm Al Shaij, en el 2003, fueron dirigidas a él por el entonces príncipe heredero de Arabia.Cuanto rencor.

 

Gaddafi, que de nuevo centraba todo el interés de los medios de comunicación, siguió hablando:”Por respeto a nuestra nación considero zanjado el problema personal que existía entre nosotros dos, y estoy dispuesto a visitarte y que tu me visites a mi”. Y terminó diciendo, rizando el rizo:”Yo soy un líder internacional, soy el decano de los gobernantes árabes, soy el rey de reyes de África y el Imán de los musulmanes. Por lo tanto, mi posición mundial no me permite bajarme a ningún otro nivel”. (fuente: el servicio árabe de France Press). Dicho esto, Gaddafi abandonó la cumbre. ¿Alguien da más?.

Los caudillos árabes creen firmemente que gobiernan granjas privadas, donde sus rencillas personales, como las que suele haber entre terratenientes vecinos, es lo que más debe preocupar a sus pueblos y Gobiernos. Con caudillos como estos, ¿para que necesita el mundo árabe a enemigos como Israel?.

 

Así, y como vaticinábamos antes del inicio de la cumbre, esta ha finalizado como si no hubiera existido nunca. La cumbre transcurrió bajo el signo de la reconciliación, igual que la pasada cumbre de Damasco (marzo del 2008), la de Kuwait (celebrada en enero pasado). Así, las cumbres árabes sirven para provocar enfrentamientos entre los caudillos participantes, para luego servir de lugar de reconciliación. Ejemplo de ello es lo sucedido en esta cumbre con el presidente de Yemen, Ali Abdaullah Saleh, quien se negó a participar en la sesión a puerta cerrada ni en la de clausura, y se fue de la cumbre muy enfadado porque no se le permitió pronunciar un discursoen el que iba a exponer sus propuestas para una cooperación más eficaz entre los países árabes. La historia interminable. Por lo tanto, ya lo sabemos, la próxima cumbre, en Libia, será para reconciliar a Egipto con Qatar. Los jefes de Estado de ambos países están enfrentados y habrá que dedicarles una cumbre, para que se reconcilien, no faltaría más. ¡¡Cuanto asco…!!

 

Y nos preguntamos aquí, lo mismo que hacía el gran analista político palestino, Abdel Bari Atwan, inmediatamente al terminar la cumbre, a través de la televisión Al Jazeera: “Oiga, ¿Se reconcilian para que? ¿Cuál es el objetivo de la reconciliación? ¿Enfrentarse al enemigo sionista?, ¿Establecer estrategias para levantar esta nación árabe? ¿O se reconcilian para cenar y comer juntos?”. Efectivamente, Gaddafi y Abdullah de Arabia celebraron un encuentro de reconciliación de una hora de duración, para pasar inmediatamente después a un banquete para ellos dos, invitados por el príncipe de Qatar.

 

Mientras, el millón y medio de palestinos de la franja de Gaza siguen hambrientos y pasando frío, miles de ellos sin techo después de que sus hogares hayan sido destruidos, en diciembre y enero pasados, por los F-16 israelíes, que mataron a 1400 palestinos y dejaron a otros 5000 heridos. Victimas que en su inmensa mayoría son civiles. Los mismos F-16 que simultáneamente (15 enero 2009)atacaban el territorio sudanés, con cualquier pretexto y el año pasado (26 octubre 2008) atacaron la ocalidad siria de Bu Kamal, matando a varios ciudadanos de ese país, cuando no había pasado un año de otro ataque aéreo contra instalaciones sirias (6 de septiembre 2007). Los mismos cazabombarderos -da lo mismo si llevan una bandera israelí o americana- que mataron a más de un millón de iraquíes en una invasión que ya dura 6 años, destruyendo el país y saqueando sus bienes. Una nación árabe absolutamente desprotegida, a pesar de disponer de ejércitos y haberse gastado miles de billones de dólares en armamento. Sin embargo, sus peores enemigos son estos caudillos de peluche.

 

Por Said Alami

Fuente: www.arabehispano.net

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