Hace unos pocos días se celebró el Día de la Tierra. Uno no sabe ya si este tipo de efemérides anuales sirven realmente de algo o no para concienciar a la gente y animarla a poner su granito de arena para cambiar las cosas… Lo que es indudable es la gran presión que el ser humano lleva ya años ejerciendo sobre el planeta que le da cobijo. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para reaccionar de verdad? Cada vez más personas se empiezan a preocupar en serio por la preservación de nuestro castigado medioambiente, pero ¿cuándo se mentalizarán de una vez por todas nuestros gobernantes y se decidirán a tomar medidas importantes sin priorizar los intereses empresariales a cualquier precio…?

A pesar de que el panorama no sea precisamente de lo más alentador, espero y deseo que al final se anteponga la cordura antes de tener que acabar lamentándonos por ser ya demasiado tarde. Esta elocuente advertencia indígena plasma la amenaza que corremos a la perfección: “Sólo cuando se haya envenenado el ultimo río, talado el último árbol y matado el último pez, el hombre se dará cuenta que no puede comerse el dinero…”.

 

————————————————

 

¡DESPERTEMOS!

LA TIERRA ESTÁ EN PELIGRO

Por Alberto Arias Dávila

Director General de la Corporación Autónoma Regional del Risaralda – CARDER

 

Los seres humanos estamos presionando la destrucción del hábitat en que vivimos y en que vivirán las generaciones futuras. Es una realidad paradigmática e incomprensible. Pero cierta. Es una demostración palmaria de nuestra irracionalidad y de la antinomia que existe entre proteger el entorno natural o continuar aplicando el modelo predatorio de crecimiento económico que estamos usando desde la Revolución Industrial.

 

Lo que más sorprendente, es que la reacción de la sociedad en general frente a las amenazas ambientales que se ciernen, es bastante tímida, vaga, difusa y poco comprometida. Es como si lo que está aconteciendo en la casa que habitamos seis mil millones de personas, no nos importara. Pero la realidad nos muestra que los efectos dañinos sobre nuestro entorno nos están tocando y nos está afectando sin ningún tipo de contemplación.

 

Los que hasta ayer eran problemas ambientales asociados con la pobrería y que ocurrían únicamente en aquellos países marginados, ahora son problemas globales, que están golpeando con especial fuerza a las naciones ricas. Esto quiere decir que estamos al frente de un problema de magnitudes universales.

 

Sin embargo, es evidentemente claro que los desequilibrios ambientales, así afecten en general a todos los países, las consecuencias más críticas se están concentrando en las naciones pobres, que tienen menores posibilidades de reaccionar y de recuperarse.

 

Hoy que celebramos el Día Mundial de la Tierra es una oportunidad excepcional para comprender la dimensión del problema ambiental al que estamos enfrentados, y que coincide con una pavorosa crisis económica global. Dos eventos que combinados están profundizando la pobreza, la miseria y la marginalidad, golpeando con especial sevicia, como es obvio, a los habitantes de los países menos desarrollados.

 

Uno de los problemas centrales de la actualidad, es el hecho de que la Tierra está sitiada por un cambio climático global que amenaza incluso a la propia especie humana, y que es un fenómeno de proporciones épicas, cuyas primeras consecuencias las estamos viviendo con un calentamiento cada vez mayor, que está generando sequias en algunos lugares, lluvias torrenciales en otros, derretimiento de los hielos polares, crecimiento del nivel del mar, aumento de la temperatura de las aguas e intensificación de los huracanes.

 

A este punto de riesgo climático hemos llegado debido a que convertimos la atmosfera en el recipiente de los residuos de nuestra cada vez más depravada tendencia consumista. Cerca de mil millones de carros lanzan su bióxido de carbono al aire, mientras que la Industria deposita 10.000 millones de toneladas de carbono al espacio cada año. Esto sin contar el uso de otros gases artificiales de efecto invernadero como los clorofluorocarbonos, y aquellos de origen natural como el vapor de agua, el metano, el ozono y los óxidos de nitrógeno, los que se potencian debido a fenómenos como el calentamiento.

 

Si a esto le sumamos la actividad deforestadora, que le resta cerca de 8 millones de hectáreas cada año a la capa vegetal de la tierra, entonces las posibilidades de que el Planeta pueda sobrevivir se reducen drásticamente.

 

Una situación ambiental tan crítica como esta a la que estamos asistiendo, obliga a que la sociedad entera despierte y entienda que la Tierra está en peligro, y que por extensión, todos quienes vivimos en ella también lo estamos. Y que movidos, así sea por un acto meramente egoísta, busquemos soluciones posibles para salvar nuestra vida y nuestros bienes desde nuestras propias actitudes consumistas y presionemos soluciones políticas de obligatorio cumplimiento, especialmente sobre el uso de energías contaminantes, y la comercialización de energías limpias, muchas de las cuales ya están probadas científicamente.

 

La Tierra espera que nosotros actuemos para aminorar los riesgos, porque ella ya está actuando y de qué manera.

 

Opina sobre este y otros artículos en http://www.carder-risaralda.blogspot.com/

FontFuente: divulgacionambiental@carder.gov.co

 

Más información: El Blog Alternativo · Wikipedia

 

 

Anuncios