amanecer Cayó en mis manos de modo accidental hace ya unos cuantos años. Lo leí por encima, me pareció bonito y lo guardé en el baul de los olvidos. No hace mucho, lo rescaté del recuerdo y lo colgué en un lugar visible. Desde entonces, de cuando en cuando, trato de volver a leerlo con detenimiento, miro de reaprenderlo. Algo en mi interior reclama atención y se siente cada día un poco más reconocido… Si se convocara un concurso público de propuestas alternativas a los diez mandamientos, yo votaría por Desiderata, un precioso poema de Max Ehrmann:

“Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda la paz que puede haber en el silencio.

Siempre que sea posible, sin rendirte, llévate bien con todas las personas.

Di tu verdad claramente y con serenidad; y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; también tienen una historia que contar.

Evita a las personas agresivas y ruidosas; son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso o amargado, pues siempre habrá personas mejores y peores que tú.

Disfruta de tus logros lo mismo que de tus planes.

Mantén el interés en tu profesión por humilde que ésta sea; es una posesión real en los turbulentos cambios de la fortuna.

Sé cauto en los negocios, el mundo está lleno de engaños. Pero no dejes que esto ciegue tus ojos ante la virtud que existe.

Hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar altos ideales, y por doquier la vida esta llena de heroísmo.

Sé sincero contigo mismo. Sobre todo, no finjas el afecto. Tampoco seas cínico con el amor; pues en medio de la aridez y el desencanto, es tan perenne como la hierba misma.

Acepta dócilmente el consejo de la edad, y renuncia con elegancia a las cosas de la juventud.

Nutre la fortaleza de tu espíritu para que sea tu escudo ante la desgracia inesperada, pero no te afligas imaginando fantasmas.

Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Sobre una sana disciplina, se suave contigo mismo.

Eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a existir.

Y tanto si lo ves claro como si no, el universo evoluciona tal y como debe.

Por lo tanto, vive en paz con Dios, no importa cómo lo concibas.

Y sean cuales sean tus afanes y aspiraciones, vive en paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida.

Aún con todas sus farsas, rutinas, penalidades y sueños fallidos, el mundo es hermoso.

Sé alegre.

ESFUÉRZATE POR SER FELIZ”.


Max Ehrmann

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