Madrugada del 11 de diciembre de 2010. Todos los gobiernos del planeta, salvo el de Evo Morales, consensúan un modesto principio de acuerdo para luchar contra el cambio climático en el que, por primera vez, los dos principales emisores del mundo, EEUU y China, se comprometen a reducir sus emisiones de CO2 ante la ONU. Como critica Bolivia, los Acuerdos de Cancún son una versión pulida del de Copenhague […] Se trata de un paquete de medidas cogido con pinzas, pero todos los países, salvo Bolivia, e incluso algunas organizaciones ecologistas (otras se han mostrado menos conformistas), han coincidido en que es una buena base para seguir avanzando y lograr un tratado más ambicioso en la próxima cumbre de Durban. “Cancún ha salvado el proceso, pero no ha salvado el clima aún”, ha manifestado Greenpeace (Fuente: Público).

Copenhague (2009) y Cancún (2010) parecían las dos fechas clave en las que se tenía que intentar llegar –sí o sí- a un acuerdo sustancial en firme, pero ahora resulta que el problema se ha vuelto a postergar una vez más. Pues bien, ahora resulta que es Durban (Sudáfrica) el nuevo escenario en el que, dentro de un año, se depositarán todas las esperanzas esperando llegar, por fin y de una vez por todas, a un acuerdo global justo, ambicioso y legalmente vinculante. ¿A la tercera será la vencida? Visto lo visto (tal y como se analiza en detalle en los enlaces a continuación), sobran razones para el escepticismo… Mientras esperamos un año más a que los gobernantes se decidan a tomar de una vez por todas conciencia real de la situación, el planeta seguirá padeciendo las consecuencias de los fenómenos asociados al cambio climático. Cada cumbre que pasa queda la sensación de que el tiempo no espera y se nos echa encima… ¿Hasta cuándo durará la esperanza, por mucho que digan que es lo último que se pierde?

Más información:

“Cancún resucita la negociación, no el clima” (Público)

“Cancún, una señal de esperanza” (Greenpeace)

“Cancún pasa por encima de la justicia climática” (Ecologistas en Acción)

“Cancún 2010: clímax de euforia. El eco del caos climático emergente” (Albasud)

Anuncios