Podemos observar el ruido en la calle, las músicas estridentes, los anuncios en televisión o en el cine, que tienen que ser cuanto más violentos y ruidosos mejor para poder atraer la atención del público; la forma de comunicarse las personas, cuando todo el mundo desea tener la razón y no escuchar con calidad y paciencia a la persona que se tiene delante… Todas estas vibraciones extremas son generadas por una forma de alimentación extrema. ¿Por qué estamos tan apegados a los alimentos que generan adrenalina…? ¿Qué ganamos si decidimos inclinarnos por los que producen endorfinas? otro tipo de alimentos de vibración moderada y sin altibajos energéticos… El consumo regular de este segundo tipo de alimentos nos generará mucho más bienestar y una conexión más honesta y verdadera con nuestras necesidades.

Descúbrelos en el siguiente artículo de la especialista en nutrición natural y energética, Montse Bradford: “La alimentación y el stress”

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