Aceptar nuestra sombra, liberarnos de su dominio y reconciliarnos con ella forma parte del camino de individuación, de la integración del Sí mismo auténtico. Cuanto más rígidamente estemos identificados con nuestro ego, cuanto más cristalizada se halle nuestra personalidad, más sombra arrojaremos, más dificultades tendremos para reconocerla y más amenazados nos sentiremos por ella”

El hecho de querer afrontar e integrar nuestra sombra nos obliga a reconocer la totalidad de nuestro ser, que contiene el bien y el mal, lo racional y lo emocional, lo masculino y lo femenino, lo consciente y lo inconsciente. El proceso de llegar a ser personas completas y únicas requiere abrazar la luz y la oscuridad al mismo tiempo, albergar e integrar las polaridades que conforman la vida”

Sigue leyendo: “La sombra. El lado oscuro de nuestro Ser” (1/2) (Revista Namasté)

“La aceptación e integración de la sombra pone de manifiesto nuestro amor por nosotros mismos. Supone amar nuestras partes vulnerables, feas o desagradables […] Por eso no es tarea fácil amarse de verdad, porque supone aceptar nuestras mezquindades y nuestro sentimiento de inferioridad o inadecuación”

“El auténtico trabajo pasa por tomar conciencia una y otra vez de lo que somos y no nos gusta, acogerlo y decir: «sí, esto también», para descubrir que hasta incluso la basura, lo peor de nosotros mismos, sirve de abono y fertilizante para seguir creciendo…

“El trabajo con la sombra es una tarea consciente y voluntaria de asumir lo que habíamos estado pasando por alto o reprimiendo. Se trata de reorganizar la personalidad incorporando aquellos aspectos desagradables o destructivos hasta el momento rechazados. Es un proceso más bien duro en que vamos liberándonos de nuestras ilusiones y fantasías, pasando por la desilusión, para aceptar la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuese”.

Sigue leyendo: “La sombra. El lado oscuro en las relaciones” (2/2)

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