Me sorprendió la afirmación de Guillermo de la Universitat Politècnica de Valencia adelantando resultados de una  investigación, «las personas que desde sus convicciones políticas, éticas y ecologistas adquieren sus alimentos en cooperativas de consumo, gastan menos dinero en el capítulo alimentario que otras familias». El sustancioso comentario de Guillermo requería madurarlo a fuego lento, porque aunque no es en la comida donde hoy la mayoría de familias gasta más dinero (la canasta de alimentos supone un 20% de los gastos totales como media), éste sigue siendo uno de los capítulos donde ponemos más atención al desenfundar la cartera o el monedero.

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