Tras respirar, beber agua y dormir, comer es una necesidad física imprescindible para que nuestro cuerpo pueda funcionar y sobrevivir. De hecho, desde que estamos en el vientre materno, comemos. Después, tras el parto, nuestra madre nos amamanta, obteniendo de su leche los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarnos. Tras esta etapa inicial en la que dependemos de nuestros seres queridos para comer, somos más independientes y autosuficientes abarcando más alimentos en nuestra dieta. Como el resto de los seres vivos que habitan en este planeta, comemos habitualmente para que nuestro organismo pueda vivir. El fin primordial y natural del acto de comer es nutrir a nuestro cuerpo para que utilice los nutrientes de los alimentos que hemos consumido para su correcto funcionamiento y la formación de su propia estructura orgánica. Todo lo que se distancie de esta norma universal de la Naturaleza nos perjudica en mayor o menor medida.

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