Debido a que es impulsado por el ego, el pensamiento de la Cabeza a menudo puede ser engañoso. Pero el Corazón Consciente se centra en la realidad y por lo tanto es poco probable que pueda equivocarse… Cuando Carl Jung, el gran psicoanalista, fue a Taos, un pueblo de Nuevo México en 1925, se reunió con el jefe de los nativos Ochwiay Biano. Entonces Biano le dijo a Jung que de acuerdo a su pueblo, los blancos estaban “algo locos”, intranquilos, inquietos… siempre queriendo hacer algo.

Entonces Jung le preguntó por qué pensaba que estaban locos y el jefe respondió que era porque “pensaban con la cabeza”, un signo seguro de enfermedad mental entre su tribu. Jung le preguntó entonces cómo pensaba y este señaló a su corazón. La respuesta del jefe indio dejó a Jung sumido en una profunda introspección, lo cual le permitió contemplar toda su forma de vivir desde su corazón… dándose cuenta de la cantidad de pensamientos y creencias limitantes que le habían condicionado durante toda su vida.

Desde que leí este pasaje fascinante, he estado reflexionando sobre las diferencias entre las conclusiones que nos dictan el corazón y la cabeza. La mayoría de los gurús y las enseñanzas espirituales nos exhortan a hacer esta transición, desde la cabeza al corazón. Pero, ¿qué significa realmente? Para la mayoría de los pensadores e intelectuales, el paso de la cabeza al corazón parece ser un estado de la mente inferior.

Temen que se les está pidiendo renunciar a su razón y descender a un nivel de infantilismo balbuceante, donde se espera que acepten cualquier cosa sin razonar. Naturalmente, ellos se aferran a sus mentes con renovada determinación.

El corazón no se opone a la razón

Sin embargo, el corazón está a un nivel más alto que la razón, no inferior. Y no se opone a la razón. La diferencia es que no permite que la razón ocupe el papel de estrella que desempeña en el pensamiento. El corazón llega a conclusiones a través de otras facultades de la mente, pero también utiliza la mente para articular estas conclusiones, e incluso validarlas. Entonces, ¿Cuáles son estas facultades?

La mayoría de nosotros lo llamamos intuición. Sabiendo que parece venir de lo más profundo de nuestro ser. A diferencia de los procesos impulsados por la lógica de la mente, este conocimiento se filtra en nuestro ser con la certeza de saber que algo es absolutamente indiscutible. Las conclusiones a las que llega la cabeza nunca puede darnos ese nivel de certeza arraigada, sobre todo en materia de ética , valores, toma de decisiones y opciones de comportamiento.

Por ejemplo, algunas personas al penetrar en la dimensión espiritual de la vida hacen cambios drásticos de empleo que no tienen sentido desde el punto de vista de la cabeza. Conocí a un joven que dejó su lucrativo trabajo de software en los EE.UU. para trabajar en una organización espiritual. Sé de licenciados universitarios que han renunciado a puestos de trabajo importantes y ahora se dedican a la mejora de las aldeas en África.

¿Qué pasa con esas personas que toman decisiones como convertirse en monjes renunciando a toda la presión familiar y social? ¿Qué es lo que les da el coraje de tirar todo por la borda? Es el valor que viene de seguir los dictados del corazón. ¿Cuáles son las principales diferencias entre la cabeza y el corazón pensando?

Una de las diferencias más fundamentales, es que el pensamiento de la cabeza es fracturado y separatista, mientras que el corazón es holístico. La civilización moderna es un ejemplo perfecto de la cabeza pensante, pues todos sus sistemas se basan en el separatismo.

Hoy en día la economía es un claro ejemplo de las limitaciones del pensamiento separatista. El capitalismo, por ejemplo, está motivado principalmente por el factor de ganancia, lo que significa que muchas de sus decisiones son poco éticas, inmorales e incluso inhumanas. En este orden de cosas, la única manera de solucionar un problema de escasez de ingresos es despedir a los empleados.

Pero esta decisión no tiene en cuenta el costo psicológico y emocional para el individuo, ni de sus repercusiones mayores en la sociedad. Revoluciones violentas como las que tuvieron lugar en Francia y más tarde en Rusia fueron dictadas por la cabeza y no por el corazón.

Estamos totalmente centrados en la cabeza y por eso hemos perdido el contacto con nuestro cuerpo, nuestros sentimientos y sobre todo con la inteligencia del corazón y esas cualidades misteriosas como la intuición y la espontaneidad. Necesitamos abrir una nueva dimensión del Ser.

Otra cosa bien distinta es perderse en las emociones. El místico Osho decía: “Estar centrado en la cabeza no es de inteligentes, sino de intelectuales; estar centrado solo en el corazón es de emocionales. La verdadera inteligencia sólo sucede cuando conectamos la cabeza y el corazón”.

Porque el corazón consciente, significa saber estar con los pies en la tierra, aquí y ahora. No se centra en las teorías abstractas y fórmulas, ve cada situación tal como es y llega a soluciones prácticas teniendo en cuenta todos los factores. El corazón cuando está conectado con el pensamiento se centra en la realidad y por lo tanto es poco probable que pueda equivocarse.

Jairo Kalpa

 

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