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Toni Lodeiro es educador ambiental, divulgador y formador en talleres relacionados con el consumo consciente, la alimentación saludable y sostenible, la autogestión de la salud o la educación emocional, entre otras temáticas. Además, es autor del libro ‘Consumir menos, vivir mejor. Ideas prácticas para un consumo más consciente’. A través de experiencias y sencillas propuestas Lodeiro ha mostrado a los lectores cómo vivir con menos no sólo es necesario para construir un mundo más solidario, justo y sostenible, sino que también puede ser una manera de vivir mejor. A continuación, una entrevista concedida a www.canalsolidario.org :

 

¿Qué relación directa tiene en la población del Sur, el mayor o menor consumo que se lleve a cabo en el Norte?
Es sabido que hace siglos que en el Norte vivimos por encima de nuestras posibilidades, gracias al robo de materias primas y la mano de obra esclava en la época colonial, hoy mantenidos de otra manera más sofisticada a través de la deuda externa, las multinacionales…

Siendo necesario tomar consciencia de ello -y medidas para “levantar la bota”-, no me parece el camino más interesante para motivarnos a cambiar nuestro consumo. Me parece que incidiendo en este tipo de discurso, a menudo caemos en discursos moralistas con bastante poco gancho.

A mí me parece más interesante ver qué estamos perdiendo nosotros y nosotras con este modelo de consumo. Perdemos tiempo, autenticidad, salud y calidad de vida. Como dicen desde la revista Opcions (muy recomendable) lo de cambiar nuestro consumo ¡va por nosotras y nosotros! Además por supuesto, el cambio debe tener en cuenta el respeto a otros pueblos, no propongo olvidarnos de eso sino no usarlos como principal argumento… Aquello de empezar a barrer la casa propia antes que la del vecino.

Una de las respuestas más habituales que me dan cuando propongo reciclar es ‘Si eso luego lo juntan todo’. Es verdad que a veces se ven camiones-contenedores que parecen volcar en el mismo sitio contenidos diferentes. Yo les digo que eso no es así y que, en caso de que lo fuera, que ‘por nosotros no quede’. ¿Qué opinas?
Supongo que lo que comentas existe, claro, aunque no sea lo más habitual ni mucho menos suceda siempre. Estoy de acuerdo contigo, que por nosotras y nosotros no quede. Separamos y, además, reivindicamos y presionamos por un tratamiento lo más ecológico posible de las basuras. Que luego no nos digan que es porque la ciudadanía no separamos. Es un error habitual olvidar la parte social, política… y trasladar la responsabilidad al individuo… eso quieren decir quienes se rebotan y dicen que ¿para qué separar? ¡y tienen parte de razón!

Por otra parte, me da que los tiros van por buscar soluciones auténticas, o sea, radicales. Reciclar es muy despilfarrador e insostenible, si lo comparamos con reducir. O sea, más vale leche en vidrio retornable, o sea residuo cero o casi (y por ahí debemos apostar y exigir una ley de envases bien cañera), que cualquier envase de usar y tirar, aunque se recicle. Reciclar está bien, pero sólo como ultimísima opción. “Recicla y échate a dormir” es una máxima altamente insostenible y puede servir para justificar un consumo insensato (“como luego se recicla…”).

¿Qué consejos nos puedes dar para consumir menos envases y por tanto producir menos residuos?
Consumir lo necesario. Llevar cestos, carritos o bolsas reutilizables a la compra. Preferir productos a granel y/o poco envasados. Consumir productos concentrados (jabón en pastilla en vez de líquido) para los platos, el cuerpo, el pelo. Hacértelo tú (‘leches’ vegetales que son un poco de grano y mucha agua, yogur -que suele venir en envases mínimos-, jabón con aceite usado). En algunos ayuntamientos (Barcelona, Etxebarri, por ejemplo) están repartiendo bolsas de plástico duro reutilizables para la basura (todos los tipos de basura), o sea, llegar al contenedor, vaciar la bolsa, pasarle en casa un agua si está sucia y listo… Se acabó la excusa de que hay que tener bolsas para la basura.

En “ambientes hostiles” como supermercados intentar hacerlo bien es una pelea constante. En “ambientes amigos” (como cooperativas de consumidoras, tiendas “eco” y/o de gente comprometida) el contexto nos apoyará en mayor medida para reducir envases. Pero insistimos, como individuos muchas veces nos topamos con el techo de la realidad, y no tiene sentido intentar hacerlo perfecto, pues nos quemaremos. El techo sólo se romperá con una ley de envases cañera. Hay que juntarse a las asociaciones ecologistas y a pelear por ella.

¿Crees que vivir con menos implica tener más tiempo y, si es cierto, si este puede ser uno de los motivos que tira para atrás a la gente?
El tiempo… una de nuestras principales angustias de todos los días. Claro, el potencial de gastar menos (no me compro un coche nuevo, ni tanta ropa ni…) es que igual podemos prescindir de las horas extras, pillar media jornada, o un año sabático y orientar esfuerzos hacia hacer lo que nos gusta. Eso es de lo más revolucionario que nos puede aportar el consumo. Pero es verdad que nos asusta el vacío. Y en el vacío (cuando dejamos algo que no nos sirve: una pareja, un trabajo) se sufre mientras no florece lo nuevo… Pero ¿hay alternativa?, ¿seguir igual con algo que ya no nos llena? A menudo, mientras no dejamos ese hueco dejando lo que no nos gusta, no hay espacio para que florezca lo nuevo, claro… Así que ¡viva el invierno! que sin el nunca habrá nuevas primaveras.

Algunas verduras y hortalizas se pueden cultivar en macetas, pero, ¿es posible hacer compost en un piso?
Sí. El compostaje tradicional puede presentar el problema de olores, sobre todo si no tienes balcón o lavadero, y aún teniendo en verano a veces puede darte algún problema. Está la alternativa del ‘vermicompostaje’, las lombrices aceleran el proceso en una caja más estanca que no despide olores. En Terra.org venden prácticos modelos domésticos. No sé si serán fáciles de autoconstruir (supongo que sí pero habría que ver), como en cualquier caso luego habría que conseguir la lombriz (es una especie muy concreta, americana creo) comprarlo puede ser una buena idea. “Más vale pájaro en mano”.

¿Qué organizaciones crees que trabajan mejor por un consumo responsable?
Me encanta la línea de la revista Opcions es, para mí, la opinión más cualificada. En banca ética me gusta Fiare. En grupos ecologistas mi favorito es Ecologistas en Acción (na Galiza Verdegaia). Una web buenísima es Terra.org. Me alucina el movimiento de grupos, cooperativas y asociaciones de consumidoras, recomendabilísimo acercarse a alguna. Quien apueste por la Agricultura de Responsabilidad Compartida (ARCO): o sea todo el tema de “cestas básicas” de fruta y verdura y todo esto… Quien trabaje en la línea de la agroecología, la permacultura, las ecoaldeas… Seguro que me dejo gente y proyectos chulos, hay montones… pero así a bote pronto me salen estas.

¿En qué consiste la permacultura?, ¿te parece una buena opción?
La palabra empezamos a escucharla nombrando a una técnica agrícola (agricultura sin laboreo), luego amplió su significado pasando a ser una disciplina orientada a diseñar hábitats sostenibles (casas, edificios y su entorno, barrios, ciudades).

Hoy es un movimiento mundial que trabaja, además de la parte de diseño ecológico (bioconstrucción, agricultura, agua y energía), aspectos tan importantes como la educación emocional y las relaciones personales (facilitación de grupos, conflictos…), la economía social y ecológica…

Bajo el paraguas de la permacultura encuentro personas y maneras de hacer con las que personalmente me siento muy muy identificado. Recomiendo apasionadamente ver vídeos, leer algún libro, visitar webs… Tiene bastante que ver con el movimiento de ecoaldeas.

Link: entrevista completa.

CanalSolidario.org, 2009

 

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